20 de noviembre de 2007
Este es el lema que todos los niños de la sociedad actual deben aprender. Y es que un trabajo sobre Alimentación Infantil, elaborado para la Dirección General de Salud Pública y Alimentación de la Comunidad de Madrid por Rosa Mª Ortega y Ana Mª Requejo, del Departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense, explica que “lo que come hoy determinará su futuro”.
Por otra parte, el Dr. José Enrique Campillo Álvarez, catedrático de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Extremadura, opina que “alimentar bien a un niño es invertir en su salud presente y futura”.
Por tanto, están mas que demostrados, los beneficios que una buena alimentación en los niños, aporta a largo plazo. No obstante, tenemos que tener muy presente que es en la primera infancia, entre los 18 meses y los 9 años, cuando se establecen los patrones y conductas alimentarias. Conductas que se afianzarán en la adolescencia y que durarán toda la vida.
En la Comunidad de Madrid se ha realizado una encuesta, cuyos datos podrían ser un fiel reflejo a los de cualquier otra Comunidad de la Península. En ella se comenta que, los productos que deben consumirse con mayor moderación (carnes y productos cárnicos, bollos, galletas, pasteles, chucherías y otros dulces, aperitivos salados, platos precocinados, zumos envasados y refrescos, con un alto contenido en grasas saturadas y/o azúcares simples) representan ingestas excesivas, mientras que los alimentos que deberían estar más presentes en la dieta (cereales, legumbres, frutas, verduras, hortalizas, tubérculos, pescado) registran un consumo inferior al estimado como ideal.
Pero, es también la Dirección General de Salud Pública, quien elabora un esquema con los alimentos necesarios no sólo para los bebés, sino para toda la familia en general:
- Lácteos: los niños deben tomar entre 1/2 litro y 1 litro de leche o derivados lácteos (yogures, cuajada, quesos). Lo que representa dos o tres raciones distribuídas a lo largo de toda la jornada.
- Carnes, pescados y huevos: se deben tomar dos o tres raciones al día. Así mismo, es aconsejable moderar el consumo de carnes grasas y fiambres.
- Frutas, verduras y hortalizas: es conveniente tomar unas cinco raciones al día. No debiendo faltar 2 ó 3 piezas de fruta en la alimentación habitual de los pequeños. Una idea es la de sustituir la pieza de fruta por zumo recién exprimido. Respecto a las verduras y hortalizas, diremos que se consumirán, como mínimo, tres raciones; algunas en forma de ensaladas o como guarnición de segundos platos.
- Cereales y las legumbres: se pueden tomar hasta un total de seis raciones diarias. La distribución podría quedar de la siguiente manera: una o dos raciones para el desayuno (pan, galletas, cereales) o a media mañana (un bocadillo). Pero también se puede incluir el pan en la comida, merienda o cena; además de pasta, arroz, maíz y/o pasta, para completar el consumo aconsejado.
- Dulces y grasas: se deben tomar con moderación. Ya que, algunos productos como la bollería fina o los dulces, contienen una gran cantidad de azúcares sencillos, grasa saturada y escasas vitaminas y minerales. Por lo que respecta a las grasas, se puede optar por el aceite de oliva y algunos aceites de semillas, como el de girasol.
7 de Diciembre de 2007 a las 6:44
Me da gusto que traten esos temas tan delicados pero muy olvidados por algunos padres, nuestros hijos merecen lo mejor de esta tierra y muchas veces lo que se consigue en cualquier tienda de autoservicio o supermercado no es lo mas recomendable, mi bebe tiene 2 años y 6 meses y le tenemos restringidos los dulces o azucares de manera permanente, tanto mi esposo y yo como toda la familia, yo les dije desde el principio que queria su apoyo para esta dificil labor, porque hay tentaciones por todos lados, el no esta acostumbrado a los dulces, con una sola ocasion basto para que mi esposo y yo nos dieramos cuenta de lo dañinos que son las cosas azucaradas, mi bebe tomó agua de horchata demasiado dulce (siempre la diluimos pero a mi marido se le pasó hacerlo en esta ocasion) y en media hora se puso como FLASH! no paraba, brincaba para todos lados, corria, subia y bajaba escaleras, al hablar se le trababa la lengua y las palabras las encimaba y decia unas cosas por otras y sinceramente me asuste, lo meti a bañar para tratar de adormecerlo y le di mucha agua natural, al cabo de 1 y media horas logro calmarse pero ya eran las 11:30 de la noche y el se duerme como a las 9:30, fue una experiencia para nosotros, asi que a cuidar lo que entra por esas lindas boquitas!
29 de Mayo de 2008 a las 18:36
[...] sobre el aumento en la obesidad infantil es uno de los hechos más preocupantes globalmente para la Salud Pública. Los hechos son incuestionables: uno de cada cuatro niños es obeso y el patrón de actividad [...]
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